El caserío de Chacupe no representa una experiencia nueva
para tres de nuestros cuatro miembros quienes nos apersonamos allí por primera
vez en marzo de este año. Nuestra llegada al caserío supuso un acercamiento
premeditado al colegio primario de la zona. Ahora nuestras miras a la comunidad
son de un panorama mucho más amplio, y también más maduro. Nos ha ayudado a
tener conciencia sobre la existencia más allá de las periferias, pero sobre
todo nos ha enseñado que las formas de convivencia y estilos de vida son
diversos y culturalmente positivos.
Quizás el reto más grande que nos espera es el lidiar con la
desidia de los pobladores, (no que sea el único obstáculo pero es el más
apremiante) que desde hace casi diez años no ha podido concretar su ubicación.
No queremos acercarnos con una idea preconcebida de las problemáticas, pero
conociendo a la comunidad desde hace seis meses es natural tener una idea sobre
ellas.
La carencia hemos aprendido de la experiencia. Estamos
resueltos a no dejar que las ideas de carencia que tenemos no enturbien nuestra
labor. Nuestros acercamientos a la comunidad nos han demostrado las diferentes
opciones que no parecen viables para la vida de ciudad y sin embargo por su
propia situación cultural son apropiados. Creemos firmemente en la autogestión
comunitaria para la resolución de problemas.
Nuestro papel quizás como gestores de comunicación no tiene
un enfoque aún. Lo cual nos ayuda a seguir la corriente de las propuestas
generales. Liderar un grupo de opinión no es fácil, pero tratar de trabajar con
un grupo que carece de ella es más difícil si lo que se busca es un verdadero
desarrollo que parta de iniciativas ciudadanas de contacto. Es por ello que
estamos prestos a escuchar, a explorar y a rescatar los detalles que hacen
determinante la comunicación en pro de mirar todos hacia una misma dirección.
Chacupe tiene una especial forma de vivir. Entre vida de
campo y de ciudad, las personas han logrado encontrar el equilibrio entre
campos y asfalto. Las deficiencias urbanísticas sin embargo no los han dejado
desarrollarse más allá del caserío. Y es algo que ellos anhelan, de hecho es un
paso importante para la verdadera explotación de sus negocios, que es un
paso muy importante para crear un
espacio de intercambio tanto comercial como cultural: en mercado. Tal vez es
una mirada un poco atrevida, pero quizás también sea un paso siguiente para un
desarrollo más complejo.
| Ganado vacuno en medio de las calles chacupanas |
Merituado.
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